martes, 29 de septiembre de 2015

Géneros de la musica Venezolana.

EL Bambuco.

.El bambuco, en Venezuela lo mismo que en Colombia, tiene su origen en las viejas canciones del tipo habanera que se regaron por todo el continente hasta Argentina, desde mediados del siglo pasado. De este tipo de canciones quedan muchas muestras en los diferentes países del sur, en los que se recogen simplemente con el nombre de canción. Pero tanto en Colombia como en Venezuela se produjeron derivaciones bailables que condujeron a un tipo diferente, en Colombia vertido en ¾ y en Venezuela en 6/8, quedando sin embargo un repertorio tradicional de bambucos del modo antiguo de la habanera, en los Estados Bolívar, Lara y Distrito Federal. En estos lugares, viejos cantores entonan todavía aquellas canciones, todas con letras de corte romántico y distinguido con el nombre de bambucos.
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….En efecto, en el Estado Mérida, y sobre todo en Táchira, el bambuco llega a tener tres temas o partes, combinando algunas veces el modo menor inicial con el mayor en la última parte.


La gaita.

Con el nombre de gaita se designa en Venezuela un canto en homenaje a diferentes santos: Santa Lucía, San Benito, la Virgen de la Chiquinquirá, existen gaitas dedicadas a personas y comercios. Es decir: la gaita es un canto que se entona desde semanas anteriores a la navidad por cualquier motivo, sea religioso o profano. No se baila. Pero existe en Bobures un tipo de gaita, que se baila en rueda, colectivamente; siendo este un tipo de gaita local. La gaita que predomina en Zulia se ha extendido hacia Nueva Esparta, Bolívar, Trujillo y Mérida
 
La gaitas zulianas típicas su ritmo, mezcla el 6/8 y 3/4. Además de estas características rítmicas, sus instrumentos acompañantes son: el furruco,tambor y la charrasca de metal. 

Hacia el occidente, por tierras de Trujillo y Mérida, se entonan “Gaitas para San Benito”, estas melodías se acercan mas bien al valse, y se acompañan con la batería de tambores chimbangles


Golpe Central

La música del joropo central se hallaba arraigada por tradición en los Estados Aragua, Miranda, Carabobo y el Distrito Capital (zona centro – norte costera de Venezuela) con sus instrumentos típicos: el arpa de cuerdas metálicas en su registro agudo y las maracas que simultáneamente ejecuta el cantador (tenor generalmente). La letra le cantaba a su cotidianeidad: los amores, las personas, los animales, las plantas, los hechos históricos... los temas refieren nuestra forma de ser, de sentir, de todas nuestras costumbres rurales que se han ido perdiendo. El joropo es la fiesta, es el evento que se hacía por reencuentros familiares, por compartir entre amistades o por cualquier excusa y que unía lazos de sentimientos. Esta música tenía dos formas de manifestarse por tradición: La Revuelta y El Golpe. 
 
El Golpe es en cuanto a forma musical una estructura binaria A B: una parte principal (tema de la pieza) y su contraparte (respuesta de la misma). Su complejidad radica en la velocidad en que se ejecuta (muy rápido en ritmo ternario), en las variaciones rítmicas, en la libertad de afinación del arpa y la espontaneidad con que se canta el verso o la copla improvisada. Para aproximarnos al Golpe tomemos los ejemplos de las fuentes con que se realizó “La Refalosa”, Golpe del joropo central para arpa central y orquesta cuya realización estuvo a cargo del autor de éste artículo.

Golpe y Estribillo

El estribillo se junta con elementos de la más rancia tradición: el canto y el acompañamiento del cuatro y las maracas, con los cuales viene a integrar el fenómeno folklórico-musical completo y sus características son bien orientales, pues la línea melódica del canto asume generalmente los giros cadenciales del galerón, a la vez que el acompañamiento de las maracas sigue los diseños rítmicos típicos de la zona oriental aludida. De esta manera, el estribillo queda realizado como un todo característico enteramente original.
 
Recordemos ahora que un trozo de este tipo de música, al menos en su básico ritmo de 6/8, se junta al golpe para integrar la pieza que con toda propiedad llaman entonces golpe y estribillo.

El Joropo

El joropo como pieza musical es hoy día un nombre aplicado a composiciones de tres o más partes, de autores conocidos y generalmente procedentes de las ciudades principales. Con toda seguridad, el campesino oyó alguna vez aplicar el nombre de joropo a este tipo de pieza, y aplicó por imitación y hasta por complacencia por los forasteros tal término, a otras piezas que siempre llamó golpes. Ambos nombres, golpe o joropo, los usan hoy en día sin distinciones formales. Pero el término joropo fue sinónimo de baile campesino con música de cuerdas y canto. Esto, probablemente a partir de las últimas décadas del siglo pasado, pues de 1860 para atrás, el término usado para la denominación de tales bailes en el español de fandango.

En las ciudades, y para ayudar la imitación musical con las sugerencias de textos vernáculos y títulos de criolla resonancia, se adoptó el nombre de joropo para piezas de varias partes —a veces cinco y hasta siete—, piezas que, acompañadas por el cuatro y maracas, y ejecutadas en movimiento acelerado, lograron sugerir el lejano ambiente llanero y llegaron hasta constituirse, como en el caso del “Alma Llanera”, en la expresión más típica de la música nacional, sobre todo para el oyente extranjero. No hemos hallado trazas de este tipo de piezas en el ambiente campesino, a pesar de que tal repertorio ha sido difundido desde hace muchos años por las bandas pueblerinas de música. Y esto, probablemente por una razón: porque el cantor, tanto como el instrumentista autóctono, tienen su propio repertorio tradicional. Notemos en cambio que algunos valses de reciente data como “Adiós Ocumare”, están en proceso de efectiva folklorización, inclusive en cuanto al nombre (cambio del nombre original por el de “El Viejo Cumare”).

El Merengue
 
El merengue –también llamado durante algunos años tango-merengue—, no pueden separarse desde el punto de vista musical y social. Fruto, ambos, de la inspiración de músicos populares con los conocimientos teóricos indispensables –aunque la mayoría de ellas haya quedado anónima— estas piezas provienen de una fuente común: la danza cubana, aun cuando tomaron aquí elementos culturales diversos que habrían de conferirles carácter criollo. Tales elementos pueden ser, por ejemplo, el uso de la charrasca de metal, como instrumento de importante color tímbrico, la alternancia responsarial, la estructura tipo rondó de copla y el estribillo; y por último, elementos no musicales pero sin duda caracterizadores, como el tema local de los textos literarios, con abundantes –a veces— palabras alusivas al color local. No hay más datos conocidos de la guasa, que los aportados en las publicaciones del Maestro Vicente Emilio Sojo, los cuales se contraen a determinar dicha pieza como bailable y perteneciente al patrimonio musical tradicional del Estado Miranda. La recopilación del folklore musical a partir de 1940, confirma, en efecto, esos datos. En Caracas, sin embargo, una pieza bailable de pareja suelta, igual en el ritmo melódico y acompañante: el merengue, es la que viene a imponerse como música popular hacia las primeras décadas del presente siglo. Efímera moda, no obstante, pues ya a partir de 1925, las victrolas llamadas ortofónicas iniciaron con la venta del disco de 78 revoluciones la imposición de la música cubana y norteamericana y del tipo de orquesta de jazz, ajenos totalmente al mundo folklórico nacional.

El merengue, sin embargo, más en el nombre que en su estructura y caracteres melódicos caraqueños, logra difusión en el interior del país; y se le encuentra, con caracteres semejantes a los de la danza, en Falcón, Los Estados llaneros y hasta en Mérida y Táchira. El ejemplo Nº95 recogido en Falcón, es una buena muestra. Compárese ente ejemplo en cambio, con la guasa del siguiente ejemplo Nº96, en la cual se pueden apreciar los caracteres rítmicos más criollos, y una estructura diferente, basada en la alternancia responsorial. Ambas piezas se caracterizan además, por su ritmo acompañante. Y aquí, dada la importancia de este aspecto, vamos a considerar algunos de sus caracteres. 

Se ha discutido mucho la medida correcta para escribir el ritmo del merengue, tanto en lo melódico como en el acompañamiento. La escritura 2/4 a base de tresillo de corchea en el primer tiempo y dos corcheas en el segundo, ha sido utilizada, algunas veces, marcando con acento especial la última corchea de cada compás. Pero tal medida es apenas una manera, a la cual ha sido contrapuesta otra, la del 5/8, también con corchea final acentuada. La audición y transcripción de ejemplos tomados in situ, permite apreciar que una escritura como esa es correcta unas veces y otras no, según sus ejecutantes; pues lo corriente es que varios elementos rítmicos se mezclen. Veamos así el cuadro que ofrecemos en el ejemplo Nº97: La escritura a) es a menudo incorrecta, pues el segundo acento en realidad más que un acento en un alargamiento, una mayor cantidad métrica y por lo tanto, la escritura correcta deberá ser 6/8 tal como en nuestro aparte c). El aparte b) muestra la acentuación de ciertos golpes de tambor (Choroní y otros lugares), acentuación que, a pesar del tresillo inicial, no tiene nada que hacer con el ritmo característico de merengue y la guasa.

El compás y ritmo del aparte d), es correcto para ciertas inflexiones melódicas (y a veces del acompañamiento) del merengue y la guasa. Pero nótese de paso, que dicha fórmula no puede ser ni es exclusiva, pues un merengue acompañado únicamente en 5/8, perdería su “sabor local”, producto del uso de varias y no una sola fórmula acompañante. Así tratamos de explicar en el aparte e), cómo una fórmula melódica simple de cuatro corcheas como la que aparece a veces en los ejemplos folklóricos del merengue o la guasa, al combinarse con la birritmia de su acompañamiento, ofrece el complejo característico de este tipo de mezcla venezolana.

 

El Vals
 
También el vals (que entre nosotros se escribe y se pronuncia valse, como criolla derivación francesa), es una pieza que tiene características a la vez folklóricas y populares, es decir, antiguas y modernas, según la limitación establecida en nuestro caso.

Los valse más antiguos que se recogen como tradición anónima tiene solamente dos temas o partes, unas de ocho compases, otras de dieciséis. Este es el tipo de valse que yo he dadoen llamar íntimo, por su sencillez temática y estructural, pos su condición genésica de la cual se desarrollarán los valses de salón a tres partes y los valses de concierto para piano, tan del gusto de una época, y en cuya composición se destacaron muchos de nuestros compositores finiseculares.

En Venezuela, este tipo de pieza surgió con la misma fuerza distintiva con que surgiera,también del auge del piano en Cuba y Puerto Rico, la danza y la contradanza, ambas criollas americanas, y todas, incluido el valse como expresión de una romántica sociedad que abandonaba cada vez más firmemente los instrumentos de tenue sonoridad –el arpa, el bandolín, la guitarra—, para cultivar el piano, la música de cámara, la ópera como sus manifestaciones más representativas.

Entre nosotros, el valse arraigaría como pieza independiente, unas veces instrumental, otras cantada –el valse-canción—, y se identificaría con otras piezas unitemáticas para integrar el golpe y continuar su larga vidade carácter folklórico. En el ambiente campesino, naturalmente, el valse se ejecutó, tal como se hace todavía, con los instrumentos tradicionales, de cuerda, principalmente el violín y el bandolín; pero en los pueblos, cierta “música de viento” como la de flautas, clarinetes y hasta bombardinos, fueron también los instrumentos del valse. A lo que hay que agregar el instrumento plural por excelencia en tales ambientes, las bandas musicales, al principio formadas por hombres de cierta categoría social, que prestaban su colaboración gratuitamente, y hasta contribuyendo económicamente el sostenimiento de dichos conjuntos, más tardes apoyadas en el favor oficial, de municipios y gobernaciones. Todo este acontecer histórico desemboca en el presente siglo, en el que el paso final, la ruptura total, diferenciandola de la música moderna en comparación con la tradicional, vendría a darlo el avance de los aparatos mecánicos de reproducción del sonido tales como el fonógrafo y la pianola.

Dentro de los Valses mas destacados de diferentes épocas podemos citar de los siguientes compositores Venezolanos: Ramón Delgado Palacios (Caracas, 1867 -1902),"La Dulzura de Tu Rostro; Pedro Elias Gutiérrez (La Guaira 1870 - Macuto 1954) , "Geranio;" Francisco de Paula Aguirre, "Dama Antañona" Aldemaro Romero(Valencia 1928) "Quinta Anauco"; Lencho Amaro, "Atardecer" entre otros.


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